
Obra de cuerpo
La obra de Belén Romero Gunset se estructura en torno a una operación fundamental: hacer de su propio cuerpo un territorio de pensamiento. En su trabajo, el cuerpo es un dispositivo que se expone a diferentes medios y lenguajes como la fotografía, la performance, la instalación, el video, la pintura para observar qué producen sobre él y cómo modifican sus posibilidades de aparición.
Las series que desarrolla a lo largo del tiempo funcionan como estudios de situación: cada una plantea una pregunta concreta y encuentra la forma material necesaria para sostenerla. Esa movilidad formal no es eclecticismo, sino método. Le permite desplazar la subjetividad fuera del yo psicológico y llevarla hacia la superficie de la imagen, donde los signos, los gestos y las ficciones visuales operan como filtros de percepción, proponiendo nuevas formas de aparición, catalogación y lectura.
Romero Gunset trabaja archivos del pasado para interrogar los regímenes visuales del presente: ¿qué imágenes del género sobreviven?, ¿qué gestos retornan?, ¿qué modos de ver habilitan procesos de emancipación? Este procedimiento, a la vez arqueológico y proyectivo, sitúa su producción dentro de debates contemporáneos sobre representación, performatividad y políticas de la visualidad en el sur global. Atraviesa estos interrogantes un mismo interés: volver visible la construcción cultural de la identidad.
El humor es una parte constitutiva de su proceso. A veces irónico, a veces deliberadamente lúdico, incluso en las obras más cargadas de tensión o dramatismo, lo introduce como una forma de interpelar a quien mira. Provocar una sonrisa es, para la artista, una forma de interpelación táctil: un gesto que toca a distancia. Desplaza la alegría del plano emocional al de la estrategia: la convierte en una herramienta para desarmar normas y expectativas. La instrumentaliza. El cuerpo se vuelve entonces un terreno de ensayo donde se prueban roles, máscaras, dobles y silencios, pero también el soporte material de un deseo político.
Las operaciones de montaje, duplicación y reapropiación que recorren su práctica insisten en que la identidad no es una esencia, sino un proceso en permanente negociación con los imaginarios que la producen. De allí que el colectivo LGTBQ+ no aparezca como una categoría fija, sino como un archivo vibrante, más próximo a una constelación en movimiento que a una taxonomía estable. Ese corrimiento del yo hacia zonas inestables abre paso a una sensibilidad ecoqueer que desplaza la supremacía del sujeto humano y expande el campo de lo representable. La imagen deviene un ecosistema donde organismos, tecnologías y afectos coexisten como agencias híbridas capaces de interrumpir la lógica antropocéntrica y generar ensamblajes inesperados. En ese marco, lo sensible deja de organizarse en torno a la experiencia humana para devenir una ecología expandida, hecha de fricciones materiales y percepciones en transformación.
Su obra no busca respuestas, sino condiciones de posibilidad. En sus imágenes, el cuerpo se desplaza, se ensaya, cambia de forma. En esa persistencia, en la insistencia en mantener vivo lo inestable, se cifra su potencia.
Ana Vogelfang
November 2025
Arte contemporáneo Belén Romero Gunset arte contemporáneo Belén Romero Gunset

Obra de cuerpo
La obra de Belén Romero Gunset se estructura en torno a una operación fundamental: hacer de su propio cuerpo un territorio de pensamiento. En su trabajo, el cuerpo es un dispositivo que se expone a diferentes medios y lenguajes como la fotografía, la performance, la instalación, el video, la pintura para observar qué producen sobre él y cómo modifican sus posibilidades de aparición.
Las series que desarrolla a lo largo del tiempo funcionan como estudios de situación: cada una plantea una pregunta concreta y encuentra la forma material necesaria para sostenerla. Esa movilidad formal no es eclecticismo, sino método. Le permite desplazar la subjetividad fuera del yo psicológico y llevarla hacia la superficie de la imagen, donde los signos, los gestos y las ficciones visuales operan como filtros de percepción, proponiendo nuevas formas de aparición, catalogación y lectura.
Romero Gunset trabaja archivos del pasado para interrogar los regímenes visuales del presente: ¿qué imágenes del género sobreviven?, ¿qué gestos retornan?, ¿qué modos de ver habilitan procesos de emancipación? Este procedimiento, a la vez arqueológico y proyectivo, sitúa su producción dentro de debates contemporáneos sobre representación, performatividad y políticas de la visualidad en el sur global. Atraviesa estos interrogantes un mismo interés: volver visible la construcción cultural de la identidad.
El humor es una parte constitutiva de su proceso. A veces irónico, a veces deliberadamente lúdico, incluso en las obras más cargadas de tensión o dramatismo, lo introduce como una forma de interpelar a quien mira. Provocar una sonrisa es, para la artista, una forma de interpelación táctil: un gesto que toca a distancia. Desplaza la alegría del plano emocional al de la estrategia: la convierte en una herramienta para desarmar normas y expectativas. La instrumentaliza. El cuerpo se vuelve entonces un terreno de ensayo donde se prueban roles, máscaras, dobles y silencios, pero también el soporte material de un deseo político.
Las operaciones de montaje, duplicación y reapropiación que recorren su práctica insisten en que la identidad no es una esencia, sino un proceso en permanente negociación con los imaginarios que la producen. De allí que el colectivo LGTBQ+ no aparezca como una categoría fija, sino como un archivo vibrante, más próximo a una constelación en movimiento que a una taxonomía estable. Ese corrimiento del yo hacia zonas inestables abre paso a una sensibilidad ecoqueer que desplaza la supremacía del sujeto humano y expande el campo de lo representable. La imagen deviene un ecosistema donde organismos, tecnologías y afectos coexisten como agencias híbridas capaces de interrumpir la lógica antropocéntrica y generar ensamblajes inesperados. En ese marco, lo sensible deja de organizarse en torno a la experiencia humana para devenir una ecología expandida, hecha de fricciones materiales y percepciones en transformación.
Su obra no busca respuestas, sino condiciones de posibilidad. En sus imágenes, el cuerpo se desplaza, se ensaya, cambia de forma. En esa persistencia, en la insistencia en mantener vivo lo inestable, se cifra su potencia.
Ana Vogelfang
November 2025
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